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Los apartamentos turísticos ganan atractivo frente a las VUT en el nuevo escenario regulatorio de Sevilla

El endurecimiento de las reglas sobre las viviendas de uso turístico está cambiando el mapa de la inversión turística en Sevilla. Con más controles, límites por barrios y nuevas exigencias para iniciar la actividad, los Apartamentos Turísticos (AT) ganan interés entre los inversores que buscan un activo concebido desde el origen para el negocio del alojamiento.

El mercado turístico sevillano atraviesa un momento de transformación. La cuestión para quien quiere invertir ya no es únicamente cuánto puede generar un inmueble, sino si su uso turístico está correctamente definido y qué riesgo regulatorio asumirá durante los próximos años.

En este escenario, la diferencia entre una Vivienda de Uso Turístico (VUT) y un Apartamento Turístico (AT) cobra especial importancia.

La VUT parte de una vivienda que se destina posteriormente al alojamiento turístico. El AT, en cambio, está regulado en Andalucía como establecimiento turístico y responde a una estructura de explotación profesional y conjunta.

Esta distinción resulta especialmente relevante ahora, cuando convertir una vivienda en una nueva VUT es más complejo nunca.

Sevilla cierra el cerco sobre las nuevas VUT

Desde octubre de 2024, Sevilla limita el número máximo de VUT por barrios. La medida está teniendo efectos concretos en zonas del Casco Antiguo y Triana donde ya se han alcanzado los niveles de saturación establecidos por el Ayuntamiento.

A esta limitación se suma otro cambio de gran impacto: desde abril de 2025, quien quiera iniciar una nueva actividad turística en una vivienda sometida a la Ley de Propiedad Horizontal necesita, en los casos previstos por la norma, la aprobación expresa de la comunidad de propietarios por una mayoría de tres quintas partes.

La Junta de Andalucía también ha intensificado la vigilancia. En junio de 2026 informó de que más de 15.300 VUT habían sido canceladas del Registro de Turismo de Andalucía desde enero de 2024, mientras el crecimiento de esta modalidad se frenó hasta el 3,12 % en 2025, frente al 16,89 % del periodo anterior.

El mensaje para el mercado es claro: comprar una vivienda y confiar en poder explotarla posteriormente como alojamiento turístico exige hoy un análisis previo mucho más riguroso.

El AT parte de una lógica diferente

La principal ventaja de los AT está en su propia naturaleza: son activos concebidos para una explotación turística profesional, con un marco distinto al de las VUT y sin estar sujetos al límite numérico específico que Sevilla ha establecido para estas últimas.

Esto no los exime de cumplir las exigencias urbanísticas y turísticas correspondientes, pero sí permite al inversor partir de un activo cuyo uso y modelo de explotación están alineados desde el inicio.

En un escenario de creciente presión regulatoria sobre las VUT, esa mayor previsibilidad se convierte en un factor cada vez más relevante a la hora de invertir.

La última semana vuelve a demostrar que la regulación sigue cambiando

La actualidad fiscal es un buen ejemplo. El Gobierno aprobó a finales de septiembre una reforma que pretendía aplicar desde diciembre un IVA del 10 % a determinados alquileres de corta duración de hasta 30 noches.

Sin embargo, el Congreso derogó el Real Decreto-ley 26/2026 el pasado 2 de octubre, antes de que esa modificación del IVA llegara a aplicarse.

Por tanto, esa nueva tributación no entrará en vigor en diciembre en los términos previstos por aquel decreto. El episodio demuestra, sin embargo, la velocidad a la que está evolucionando la regulación del alojamiento turístico y la necesidad de incorporar ese riesgo a cualquier decisión de inversión.

Para quien busca invertir hoy en el sector turístico sevillano, un activo con uso, configuración y explotación turística definidos desde el principio puede ofrecer mayor previsibilidad que comprar una vivienda cuya futura explotación como VUT dependa de requisitos posteriores.

Desde Hestia, este nuevo escenario refuerza una idea: invertir en alojamiento turístico exige analizar conjuntamente ubicación, precio, situación urbanística, licencia, modelo de explotación, fiscalidad, demanda y posibles cambios regulatorios.

Porque en el mercado actual, la pregunta ya no es únicamente “¿cuánto puede rentar?”, sino también “¿con qué seguridad podré seguir explotándolo?”.