
Revolución gastronómica, vitalidad artística, artesanía refinada, patrimonio reinterpretado… La capital de Andalucía rebosa tips que combinan con mucho arte arquitectura mudéjar, exuberancia barroca y creatividad de vanguardia.
Sevilla se ha convertido en una de las ciudades más bellas de Europa. Siendo una ciudad de interior, la capital andaluza no precisa de costas o playas para ganar atractivo, y cuenta con una belleza íntima y característica. En sus calles, encontramos apuestas gastronómicas revolucionarias, que convergen con una vitalidad artística y una artesanía refinada que atraviesa cada edificio, fachada o decoración. Sevilla se renueva en su patrimonio, y combina el arte de la arquitectura mudéjar, con la exuberancia barroca que la carecteriza y dando lugar a una creatividad y vitalidad que se siente en toda la ciudad.
Construidas entre 2005 y 2011 por el arquitecto berlinés Jürgen Mayer, las popularmente conocidas como Las Setas (Plaza de la Encarnación)–su nombre original es Metropol Parasol– despliegan una inmensa estructura de madera en forma de seis gigantescas pérgolas, inspiradas en las bóvedas de la catedral. Con una altura de 28 metros, esta asombrosa obra arquitectónica se ha convertido en uno de los emblemas de la Sevilla más moderna. Cuenta con un sinuosa pasarela que las recorre y ofrecen unas vistas únicas de la ciudad. Ubicada en la Plaza de la Encarnación –epicentro del tapeo–, en su base alberga un mercado tradicional, el museo arqueológico Antiquarium y varios bares con terraza.
Reconocidos interioristas y decoradores del mundo visitan con asiduidad este coqueto negocio creado en 1976. Especializado en cerámica tradicional, Populart está regentado por Leonardo y Sancho Campos, hijos de la fundadora. Aquí se encuentran piezas raras desde siglo XV a comienzos del XX: azulejos de cuenca y arista (técnica aún utilizada por los artesanos del barrio de Triana), jarras de barro cocido de Zaragoza y Portugal o preciosos platos con motivos azules y verdes de Granada.
Recientemente renovado por una marchante de arte francesa, este palacio del siglo XVIII, antigua residencia de una familia de la nobleza, se encuentra en el corazón del barrio de Santa Cruz, a dos pasos de la catedral. Con sugerentes nombres como Solari o Asiática, el Hotel Casa del Limonero alberga 14 habitaciones de decoración única, distribuidas en torno a un patio en la más pura tradición mudéjar. Entre azulejos, puertas talladas y suntuosos techos artesonados, los ornamentos antiguos dialogan con una impresionante colección de arte y diseño, con fotografías del maliense Malick Sidibé, muebles del diseñador italiano Ettore Sottsass o incluso un tapiz de la artista textil colombiana Olga de Amaral.
En una ciudad de fuerte tradición pictórica y a menos de 200 metros de la casa natal de Diego Velázquez, la Galería Delimbo, creado en 2006 por la pareja Seleka y Laura Calvarro, impulsa a artistas contemporáneos, emergentes o consagrados como el portugués Vhils, la sevillana Cristina Lama o el estadounidense Andy Rementer. Con su doble ‘expertise’ —Seleka en el grafiti y Laura, formada en Bellas Artes—, el tándem se ha forjado una sólida reputación en el arte ultracontemporáneo.
La Taberna Zurbarán, con su barra de paneles de latón, sus azulejos, sus taburetes altos y su techo decorado, esta tasca —concebida por la directora artística Desirée Mejer, del colectivo Ven Pelt— revisita los códigos de la taberna tradicional. En la pared, tres retratos de jóvenes ricamente ataviadas evocan las célebres Santas del pintor sevillano Zurbarán, que da nombre al lugar. En la carta, sugerencias del día y tapas impecablemente ejecutadas. No te pierdas las croquetas, de las mejores de la zona.
La nueva ‘guest house’ de la ‘hôtelière’ Cristina Lozano (después de Mahón y Málaga) ocupa el espacio de un antiguo cine X abandonado en un imponente edificio de estilo regionalista del célebre arquitecto Aníbal González en el barrio de moda, Feria. Decorado con el gusto exquisito y el sello personal del interiorista Lorenzo Castillo, el Hotel Cristine Bedfor resulta el cuartel general perfecto para explorar la ciudad.
Ubicado en el antiguo convento de la Merced Calzada, construido en el siglo XVII, el Museo de Bellas Artes alberga hoy una fascinante colección de pintura sevillana y española desde el siglo XVII a comienzos del XX. Bajo la bóveda, de proporciones monumentales, se exhiben grandes obras maestras del pintor barroco Murillo, natural de la ciudad. Zurbarán, El Greco, Goya y Velázquez también figuran entre las joyas de esta pinacoteca, considerada una de las más importantes de España después del Prado, en Madrid.
Al frente de una vecina ‘boutique’ de lujo de moda, Rosa Guerrero acaba de abrir una galería semiclandestina en la segunda planta de un edificio dedicada a creadores patrios. Sobre pedestales y mesas bajas de mármol, la Galería de Este presenta una cuidada selección que mezcla moda, arte y artesanía. Se pueden encontrar cerámicas tradicionales de Fajalauza, chaquetas cortas inspiradas en el vestuario flamenco o lienzos de artistas de la escena sevillana.
Imaginado por los diseñadores madrileños Cristina Domínguez Lucas y Fernando Hernández Gil Ruano, el Restaurante de tapas El Pintón & Fuego, instalado en una antigua fábrica textil, se ha convertido en un deseado ‘place to be’. Consta de un segundo espacio, Afuego, con cocina a la brasa y una alegre ‘deco’ que respeta la estructura original. En el sótano te espera un animadísimo club para ir los fines de semana.
Desde hace casi 25 años, este dúo formado por Luciano Galán y Daniel Maldonado reinterpreta el arte religioso y popular con un toque de humor, poesía y guiño contemporáneo en The Exvotos. En su tiendataller, situada en la planta baja de una casa encalada, imaginan y crean objetos singulares. Sus madonas, efigies de santos, jarronescabeza, exvotos en forma de corazón y platos decorativos combinan técnicas antiguas —cerámica, dorado, pintura sobre madera y sobre tela, o incluso papel maché— aprendidas en prestigiosas escuelas de arte en Sevilla, Venecia y Lisboa. Se requiere cita previa.
La coctelería Naked and Famous—una propuesta relativamente reciente en Sevilla, más acostumbrada a los bares de tapas— se desmarca claramente de la arquitectura hispanomorisca. Concebidos por la agencia madrileña Kresta Design, dos espacios monocromos, completamente revestidos de chapa ondulada, juegan con el contraste de un rosa vibrante y un azul noche. En la carta, cócteles de autor como el Phéniciens, con vermut, zumo de remolacha y frutos rojos.
Escenario de numerosos rodajes —de Lawrence de Arabia a la serie ‘The Crown’—, la residencia aristocrática Museo Casa de Pilatos, edificada entre los siglos XV y XVI, se considera el paradigma del palacio sevillano, que combina tradición gótico‑mudéjar e influencia renacentista. En una bucólica sucesión de patios y jardines poblados de naranjos y jacarandas, se admiran paneles de azulejos, arcos de estuco finamente labrado, 24 bustos de emperadores romanos y techos artesonados de gran belleza.
Ubicada en una casa palacio del siglo XIX, el Resataurante Casa Inquieta presume de un elegante ‘mix and match’. Los azulejos y las maderas originales se combinan con tapicerías a rayas, mientras retratos antiguos evocan la historia ilustre de la casa. Pasado el patio, perfecto para un tapeo, nada como instalarse en una de las salas —todas decoradas de forma distinta— para degustar especialidades andaluzas. Al fondo, un tablao con espectáculos de flamenco ameniza las noches.
Frente al parque de María Luisa, uno de los pulmones de la ciudad, la villa modernista de Casa Ozama, transformada en bar y restaurante merece una visita. Te sorprenderán su jardín poblado de buganvillas y olivos y las cuatro plantas del interior con ambiente ‘locos años 20’, con papeles pintados florales y esculturas gigantes de elefantes, cebras y jirafas.
Kader Attia, Louise Bourgeois o Cachito Vallés… el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo presenta artistas de primer nivel. Ubicado en el antiguo monasterio de la Cartuja –más tarde, fábrica de loza–, ofrece un contraste impactante entre las obras y el marco patrimonial. Como ocurre con ‘Alicia’, de Cristina Lucas, que parece habitar de forma extraña la fachada del patio de entrada.
Fuente: ELLE
Contacta por WhatsApp