El centro histórico de Sevilla sigue inflado de alojamientos para visitantes. Una presión que se extiende a su entorno más inmediato. Barrios como el de Santa Justa o Los Remedios registran ya importantes niveles en la oferta de pisos y apartamentos turísticos para una actividad que parece insaciable. Todo ello con el eco de un debate que se ha vuelto recurrente: la conveniencia de implantar una tasa para quienes visiten la ciudad, gravamen que, por ahora, no encuentra el respaldo de la Junta de Andalucía.
Barrios que hasta hace poco carecían de turistas y que ahora forman parte de su paisaje cotidiano. Es una de las consecuencias de la regulación de las viviendas de uso turístico (VUT), puesta en marcha por el Ayuntamiento de Sevilla en 2024. El informe realizado por Rubén Ibán Díaz, profesor de la Universidad de Sevilla (US), sobre el impacto de esta normativa advierte de la extensión de la actividad turística al cinturón del Casco Antiguo y Triana (considerada a tales efectos también como centro histórico).
Según el referido estudio, entre 2024 y 2025, “la zona pericentral de Sevilla” -conformada por los barrios de la Macarena, Santa Justa, San Bernardo, El Porvenir y Los Remedios- ha incrementado el número de VUT en 1.285 unidades. Las mayores subidas se detectan en los distritos Macarena y San Pablo-Santa Justa, donde los pisos turísticos han registrado un aumento del 37% en estos dos años, hasta alcanzar las 568 plazas. No se quedan atrás barrios como Los Remedios o la zona norte de Triana (Chapina), donde este porcentaje ha llegado al 25%, hasta conformar una oferta de 809 VUT.