
104 carruajes participan en el evento, algunos llegados desde Italia o Portugal, y con Rocío Peralta de madrina
Los aledaños de la Plaza de la Maestranza repletos de carruajes, la calle Adriano, llena de color, al igual que Antonia Díaz y el Paseo de Colón; caballos, mantillas y público desde alrededor de las diez de la mañana. Llegó el día de la 40ª Exhibición de Enganches de la Feria de Sevilla, una edición que se ha dedicado a la ciudad de Ronda.
La elección de la localidad malagueña se ha decidido por ser símbolo de historia, tradición y cultura ecuestre y del toreo, milenaria y cuna de su Real Maestranza de Caballería, pero, además, para rendirle homenaje a todo un pueblo que se volcó con los habitantes de la Sierra de Cádiz que sufrieron el tren de borrascas del pasado mes de febrero.
A esa hora, las 10 de la mañana, comenzaba la actividad con la prueba de presentación en la calle Adriano, poco antes de que, desde el Patio de Banderas del Real Alcázar, a la vez, fueran saliendo en comitiva los carruajes, camino de la Maestranza, precedidos y acompañados por la Banda del Sol, que este año cumple su 50 aniversario y cuyos componentes fueron los primeros en entrar por la Puerta del Príncipe.
Se trataba de los carruajes que han estado ubicados en el Apeadero del Real Alcázar participando en la exposición organizada con motivo del 40 aniversario de la Exhibición.
La Banda esperaba el momento de acceder a la plaza en el Paseo de Colón, rodeada de un público que poco a poco iba entrando a ocupar sus asientos, abanico en mano y muchos con sombrero, porque el calor iba apretando al pasar las horas. Familias completas, aficionados a los enganches y turistas se mezclaban en los tendidos.
Este año, la Exhibición ha contado con la participación de 104 coches de caballos, una cita única en el mundo y que ya abre boca para el comienzo, mañana lunes por la noche, de la Feria de Abril.
A las 12 en punto del mediodía comenzaba oficialmente el espectáculo dentro de la Maestranza, en donde se iba a celebrar la Prueba de Manejo. Entraba la Banda del Sol a los sones de ‘Sevilla tiene un color especial’. Tras ella, el desfile de los abanderados del Escuadrón Ecuestre de la policía Nacional y de la Real Escuela del Arte Ecuestre, con las banderas de España, Andalucía, Sevilla, Ronda, de la propia Real Escuela y del Real Club de Enganches de Andalucía (RCEA).
Y con ellos, la madrina de esta edición, la diseñadora sevillana Rocío Peralta, hija del rejoneador Rafael Peralta, entraba en el coso del Arenal a bordo de una carretela a la sopanda anterior al año 1945 en la modalidad de cuarta a la calesera tirada por cuatro caballos de Pura Raza Española (PRE) propiedad también de Jesús Contreras.
Rocío iba arreglada por Enrique Rodríguez Hidalgo con un vestido clásico, en color grana/buganvilla muy favorecedor y con mantilla cruda, pendientes de lágrima al tono del vestido y abanico en mano. Muy sonriente, se le notaba lo mucho que estaba disfrutando.
Mientras, dentro de la plaza, la esperaban miembros de su familia, entre ellos, su marido, Cayetano García Soriano, y sus hijos, Cayetano, Beltrán y Rafael.
Tras la entrada de Rocío Peralta en la plaza por la Puerta del Príncipe, ya sola en el carruaje, después de haber ido acompañada en el recorrido hasta la plaza por Rogelio Gómez Ausín, y varias vueltas al ruedo con los aplausos del respetable, comenzaba el espectáculo.
Se vieron algunos rostros conocidos, como Cayetano Martínez de Irujo con su mujer, Bárbara Mirjan, ya que en la Exhibicion participaba uno de los carruajes del duque de Arjona. También se vio a la empresaria Marisa de Azcárate (Grupo Kaizen Hoteles) junto a su amiga María José Cuervas, las dos, con unas mantillas estupendas participando en el evento a bordo de uno de los carruajes.
Rocío Peralta, en un coche de caballo durante la exhibición en la Plaza de la Maestranza.A.G.R.
Las primeras notas fueron las del Himno de Andalucía; inmediatamente después, la Banda del Sol interpretaba también la Marcha Real y se lanzaron vivas a Andalucía y a España.
El ruedo se fue despejando poco a poco, saliendo todos de nuevo por la Puerta del Príncipe, mientras que la madrina volvía a dar unas vueltas saludando antes de volver a salir de la plaza hacia el Paseo de Colón para bajar de su carruaje y situarse en el palco de ganaderos, junto a su familia y con los miembros del jurado de la prueba de mantillas y trajes de flamenca.
Entre quienes entraron en la plaza en coche de caballos se encontraban Los Cantores de Híspalis, también cumpliendo su 50 aniversario. De hecho, en la portada de la Feria hay un detalle con el logotipo del grupo, junto al resto de homenajes que lleva la portada de este año, como el centenario del nacimiento de la duquesa de Alba o el de la boda de Carlos V e Isabel de Portugal, entre otros.
Poco a poco, los carruajes que competían en las diferentes pruebas fueran accediendo a la plaza para presentarse ante el público y los miembros del jurado.
De los 104 carruajes, 56 son amateurs y 48 profesionales, llegados de lugares como Portugal, Italia y diferentes lugares de España, que mostraron todas las modalidades de enganche: 68 a la inglesa y 34 a la calesera. En cuanto a los animales participantes, destacan los 269 ejemplares de PRE, además de 25 mulos y 9 ponis.
Una de las imágenes que más gustan siempre y que llenan de elegancia y colorido esta cita son las señoras que, ataviadas con trajes de flamenca (88) o con mantilla (56), se lucieron a bordo de los diferentes carruajes, además de competir en el concurso de la mejor vestida de mantilla y del mejor traje de flamenca. Una prueba para la que se cuenta con un jurado formado por expertos del sector de la moda. Por su parte, para el resto de pruebas, la Exhibición ha contado con un jurado internacional.
En cuanto a números, el RCEA ha destacado en estos días previos el gran impacto económico del sector ecuestre, que en España supera los 7.000 millones de euros anuales y genera alrededor de 150.000 empleos. A ello se suma la actividad que generan oficios tradicionales relacionados con el enganche, como restauradores, guarnicioneros, herradores, carroceros o sastres, un sector artesano que se mantiene y transmite las tradiciones de la tierra.
Este impacto se ve con mayor claridad durante la Feria de Sevilla, en la que más de 1.400 coches de caballos pasean por las calles del real.
Tanto la Exhibición de Enganches como el Concurso Internacional de Enganches de Tradición (CIAT) y Copa de Naciones, que este fin de semana han celebrado su 12ª edición, están organizados por el RCEA con la colaboración del Ayuntamiento hispalense y la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.
Hablando del CIAT y la mencionada Copa, ayer sábado reunieron a 53 enganches llegados desde Portugal, Italia y ciudades españolas como Huelva, Cádiz, Málaga, Córdoba, Madrid, Gerona o Sevilla.
En uno de ellos paseaba la madrina, Rocío Peralta, vestida por Fernando y Antonio García, a bordo de un carruaje propiedad de Raúl Aragón Navarro, un break de caza enganchado a la cuarta, con guarniciones continentales y caballos de PRE.
La jornada de ayer comenzaba en torno a las ocho de la mañana en la Plaza de España con la prueba de presentación, para después recorrer zonas como el Parque de María Luisa y casco histórico y dar paso a la prueba de manejabilidad y a la entrega de trofeos en la Plaza de España. Carruajes de modalidades como limoneras, troncos, tándem, tresillos, potencias, cuartas, medias potencias o cinco a la larga, con équidos de PRE y también de otras razas como lusitanos, trotones franceses o cruzados.
Este año hay que destacar el cartel ganador para esta 40ª edición, en cuyo concurso participaron 96 obras originales procedentes de 13 países. La ganadora ha sido la valenciana Silvia Pérez con su obra ‘Paseo al atardecer’, dotado con 6.000 euros.
La novedad es que en esta ocasión se han aceptado otros formatos, como, en este caso, el diseño gráfico. El jurado ha estado formado por destacados nombres del sector del arte y académico, como Isabel de León marquesa de Méritos, Magdalena Hurie, Daniel Bilbao, Antonio Pérez Escolano y Juan Ruesga Navarro.
En la obra destaca el uso de un lenguaje gráfico contemporáneo, representando figuras ligeramente desplazadas y desenfocadas y una estética que aporta modernidad sin perder de vista la tradición. Un contraste cromático con un fondo más oscuro para figuras en rojo intenso con tipografía en blanco. Según el jurado, la obra ganadora “representa con claridad la esencia de este evento” y destaca “por la fuerza de su composición, basada en la repetición de siluetas de caballos y carruajes que evocan el desfile de enganches y transmiten sensación de dinamismo”.
Fuente: El Mundo
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